En una discusión, mi marido me dijo que yo siempre iba a estar disconforme con todo (léase dentro de lo que conlleva la convivencia con 1 otro), por supuesto que le rebatí y acusé de estar desviando el tema a cosas nada que ver (creo que digan lo que digan los hombres, somos más concretas a la hora de una discusión, quiero decir que sabemos bien lo que nos molesta y afecta, pero cuesta expresarlo tan básicamente...)
Hoy, en la reunión de jardín de uno de mis hijos, en una dinámica de grupo para conocernos entre los apoderados, me tocó de pareja una mamá que trabaja y su hija está todo el día en el jardín. La idea de la dinámica era presentarnos y luego la otra persona nos presentaba al resto del grupo. En amena conversación ella me contó que le gustaría estar más en la casa con su hija, que la entristece perderse momentos de su desarrollo y que le preocupa todo el tiempo que la pequeña debe estar en el jardín. Yo, por mi parte le conté que soy profesional, pero que dejé de trabajar cuando nos cambiamos de ciudad y me dediqué al cuidado de los hijos y de la casa, pero que quería volver a trabajar. En ese momento, recordé la escena de la discusión con mi marido y me reí, no porque le encontrara razón a él, sino por la situación entrecruzada que se daba entre esa mamá y yo. Y me quedé pensando en eso ¿es disconformidad lo que nos lleva a ser tan buenas para reclamarles a nuestros maridos (o parejas)? o ¿es que nuestro modo de ver el mundo y la vida es demasiado globalizada y queremos hacerlo bien en todos los aspectos?.
Me pregunto si una mujer que no haya tenido otra experiencia que ser dueña de casa ¿tendrá tantas inquietudes personales como una mujer que trabaja, pero quisiera estar más tiempo en la casa o una que trabajó, pero tuvo que dejar de hacerlo para quedarse en casa?
Y esta pregunta me lleva a otra reflexión: el mundo de la mujer a cambiado drásticamente a lo que fue, por ej. la época de mi abuela, incluso, en ciertos aspectos, a la de mi mamá. Pero creo que así como se han ganado buenas cosas como la participación en distintos ámbitos públicos, la profesionalización, el reconocimiento de nuestras capacidades, intelectuales, laborales, de liderazgo, etc., también se ha ganado un estrés enorme y cruel. Cruel porque, según palabras de hombres cercanos, es inventado por nosotras mismas (o sea nos tratan de masoquistas).
Pienso que las mujeres actualmente estamos en una encrucijada, o algo así como el limbo. Siento, personalmente escribiendo, que vivimos entre un extremo y otro, sin poder detenernos en el equilibrio de todos nuestros roles (nunca he entendido porque a mi marido le da risa que yo considere como roles las diferentes formas en que debemos llevar nuestra vida, somos mujeres, mamás, esposas, profesionales, amigas, hijas, hermanas, etc. y cada parte requiere una atención en particular...) O nos volvemos trabajólicas y luego nos sentimos mal (en el caso de las que tenemos hijos o marido o las dos cosas) o somos de la casa y luego nos sentimos frustradas por no estar desarrollándonos en lo profesional o personal (lo más personal personal) Y a eso mi marido le llama disconformidad eterna y yo le llamo "tratando de encontrar nuestro lugar en el mundo" (por cierto, hecho por los hombres) o la Revolución de las féminas.
No sé, el tema me da vueltas todo el día, por ahora puedo decir que es difícil ser mujer.
PD: si alguien sabe de ficus, vea las fotos en mi post anterior, plis!!!.







Estoy de acuerdo con lo que dijo Iván. Así que no hablaré de ese tema. Pero sí me gustaría acotar que más que una visión globalizada del mundo, las mujeres tienen una visión idealizada del mundo, el pensamiento mágico, les gustaría ser todo, hacer todo y que su hombre fuera todo lo que imaginan y más aún, que él sepa lo que se espera de él sin mediar ningún tipo de comunicación convencional.
Los hombres somos brutalmente realistas y prácticos, lo que también es otro extremo. Ser realista no es algo positivo en sí. De hecho yo prefiero los seres imaginativos y dispuestos a soñar. Pero con capacidad de expresión
Como bien lo dices, en cómo expresar básicamente tus sentimientos está la clave. Las mujeres ven el mundo de otra forma y si logran expresar esa visión, mejoran su vida y la del resto a su alrededor. Tenemos mucho que aprender de ustedes, pero ustedes de nosotros también. No nos vean como el enemigo, sino como el amigo del que se puede sacar alguna enseñanza también.
Después de todo, lo simple a veces es mejor que lo complejo.
Saludos!
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Juamp(i)
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