No me es posible escapar del profundo dolor que me causó enterarme esta mañana de que la pequeña Lilian había muerto y es porque también mi hijo nació con fisura labiopalatina y también es inevitable que él pase por varias operaciones (ya lleva dos cirugías) para corregir las malformaciones y es inevitable también pensar que su vida se pone en riesgo cada vez que deba entrar al quirófano, aun cuando él está siendo atendido por una excelente institución (Fundación Gantz), profesionales al servicio de niños fisurados, entregados de corazón a su rehabilitación. En un lugar como ése los miedos aminoran,
(Leer más)



Comentarios recientes